jueves, octubre 1, 2020

Luego de desechar propuestas de cambio, el formato de la Triple Corona se mantendrá indemne. La Dolfina, La Natividad y el equipo de Caset y Sola estarán en el mismo grupo. Polémica por la forma de adjudicar los puntos del ranking

El polo de alto handicap ofrece sus vicisitudes. Parece siempre igual, monotemático, porque las finales del Abierto de Palermo las juegan los mismos todos los años. Pero los trasfondos, las plataformas de lanzamiento hacia la Triple Corona, los movimientos internos que en rigor empiezan casi un año antes, motorizan rumores y/o verdades. Rumores que a veces pasan de largo porque nunca adquirieron otro status más que ese, el de ser un simple trascendido, y también debido a que en el polo hay mucha gente aburrida que trata de salir de su estado bucólico desparramando ideas y chismes que ganan espacio en el imaginario colectivo. Claro que hay veces en las que esos rumores se transforman en verdades. Y en otros casos, son verdades desde su génesis.

Lo único que podemos decir es que nadie imaginó el año 2020 de la manera como está transcurriendo. Aquellas copas alzadas en la noche del 31 de diciembre de 2019 apuntaban en otra dirección, a nivel personal y profesional. La realidad nos pegó de frente, social, cultural y económicamente. Haciéndonos ver que aquello de “mientras la salud acompañe” no es una frase de relleno: es el sentido mismo de la vida.

El polo transita ese año a los tumbos. Se desarrolló con normalidad hasta que no pudo más por las cuarentenas. Se jugó, incluso, más de lo que parecía posible. Palm Beach bajó las cortinas a mediados de marzo, con los circuitos de la USPA y la World Polo League. Y ya en esos interminables días de espera, mientras algunos especialmente veían de qué manera regresar a la Argentina y encontraban impedimentos (como los petiseros, herreros y veterinarios varados en Miami), la incertidumbre se extendía más allá de la temporada estadounidense. Porque Inglaterra, con casos in crescendo (que tocaban incluso a miembros de la realeza y del gobierno), pendía de un hilo y el calendario internacional sufría el lógico cimbronazo de todos los deportes, la Argentina miraba de reojo todo lo que ocurría.

A sabiendas de que todavía no había llegado el brote, el pico máximo del Covid-19, las preguntas: ¿Cómo afectaría el parate global a la propia Triple Corona argentina? ¿Habría reprogramaciones de la USPA y la World Polo League? ¿Quién podría garantizar algo en ese contexto, máxime después de ver, por ejemplo, lo que hizo Roland Garros, que pasó su fecha (mayo/junio) a septiembre/octubre sin consultar a ningún ente regulador del tenis mundial? Ello, independientemente de que el avance de la pandemia después echara por tierra con cualquier reprogramación de emergencia. Un mundo desconocido para todos.

Cómo será la temporada argentina

En medio de este cuadro de situación, podemos trazar algunos lineamientos de la temporada argentina 2020. Uno de los puntos centrales tiene que ver con los formatos de los torneos. Nuevamente hubo trascendidos sobre que se instrumentarían cambios, el más revolucionario nada menos que en Palermo: se barajaba la chance de dividir el torneo en dos grupos de cinco equipos cada uno. Los cinco mejores disputando la zona campeonato en la cancha 1 y los otros cinco un “Abierto B” en la cancha 2. Con ascenso (el ganador de la 2) y descenso (el último de la 1). Un tipo de torneo del que se viene hablando hace bastante tiempo, para que las principales formaciones se enfrenten todas entre sí y a la vez aglutinar a los otros equipos en una competencia más acorde con sus organizaciones, sin quedar expuestos o con necesidad de especular frente a los más poderosos acerca de utilizar o no a los mejores caballos.

“Sí, se llegó a manejar esa posibilidad, es real. Pero después de varias charlas preferimos seguir con el formato de 10 equipos, con dos zonas de cinco cada una. Creemos que todavía es la mejor opción, se han visto grandes partidos, se vienen nuevos desafíos con equipos que se rearmaron. Vamos con 10”, confirmó Eduardo Novillo Astrada (h.). Todos contra todos por zonas, y los ganadores de cada grupo a la final.

¿Qué pasará con Tortugas y Hurlingham? “Seguirán con 8 equipos, como en 2019, y la misma idea. Tortugas será por eliminación directa, y Hurlingham a la americana, con zonas de cuatro conjuntos y los ganadores de grupo a la final”, señaló Novillo Astrada (h.).

Un aspecto dilucidado. El otro punto de interés, y hasta de cierto misterio, era el de conformación de las zonas. Cada vez que preguntábamos a los líderes de los equipos sobre cómo sería la distribución en Palermo, las respuestas eran “Ni idea”, “No se habló”, “¿Si nos toca la Zona A? Qué se yo”. Históricamente, desde los tiempos en los que había 8 equipos, Palermo se armó de la siguiente manera:

-Zona A: el último campeón, los equipos 4 y 5 en handicap y uno de los clasificados.

-Zona B: los equipos 2 y 3 en handicap, el equipo 6 y uno de los clasificados.

Tomando en cuenta las últimas reglamentaciones de la Asociación Argentina de Polo, en cuanto a ranking de los equipos y puntos acumulados en 2019 por los jugadores de manera individual, el equipo 1 es La Dolfina (1244 puntos), el 2 Ellerstina (924), el 3 La Dolfina Polo Ranch (670). El 4 era Las Monjitas, pero se disolvió. Ese lugar quedó para La Natividad (609,5), y el 5° puesto, para la nueva formación (se llamaría Murus Sanctus o La Albertina).

¿Eso que indicaba a priori? Que por primera vez en los últimos tiempos, La Dolfina Polo Ranch no caía en la Zona A junto con La Dolfina, sino que iba a la Zona B. Y que La Natividad (en lugar de Las Monjitas), en vez de competir contra Ellerstina por un lugar en la final, lo haría nada menos que contra La Dolfina. Esto, traducido, es Adolfo Cambiaso vs. los Castagnola.

Para lo que es la tradición, la historia del torneo, no había mucho misterio: las semifinales hipotéticas serían La Dolfina vs. La Natividad y Ellerstina vs. La Dolfina Polo Ranch. Entonces, ¿por qué tanto misterio? ¿Se modificaría el sistema histórico? ¿O se analizaría el hecho de que La Natividad, a partir de la suba de handicaps y del ingreso de Polito Pieres, tiene mayor handicap que La Dolfina Polo Ranch (36 contra 33)?

“El sistema tradicional para elaborar el fixture de Palermo no se cambió. Para eso está el ranking. La Dolfina a la zona A, el 2 y 3 a la B, el 4 y 5 a la A…”, enfatizó Novillo Astrada (h.).

-Eso significa que La Natividad, como cuarto equipo, va a la Zona de La Dolfina.

-Exacto. La Natividad va a la Zona A y también el quinto equipo, que todavía no tiene nombre, no sé si será Murus Sanctus o La Albertina.

¿Y qué pasó con el cambio de asignación de puntos, que ahora son arrastrados por los jugadores a pesar de cambiar de equipo? “Hace tres años establecimos el ranking por equipos con la finalidad de evitar especulaciones con los handicaps, de fomentar la continuidad de las formaciones y que apostaran a más de un año. Fue una prueba que quizá no surtió el efecto deseado,  porque empezamos a notar que algunos equipos no apuntan a progresar y dar un salto de calidad, sino que sólo se conformaban con tener su  lugar asegurado. Entonces, instrumentamos esta variante: de que sean los jugadores los que lleven su propio puntaje si es que encaran un proyecto nuevo. Creemos que es una buena solución y que va a brindar mejores resultados a futuro, a que crezca la competencia”, explicó Novillo Astrada (h.).

Equipos en movimiento: varias atracciones

Dilucidados los aspectos principales a nivel formato y sistemas, la temporada llega con muchas novedades. Para empezar, sólo las formaciones de La Dolfina (40) mantuvieron sus alineaciones. Hubo algunas versiones que indicaban hipotéticos cambios en La Dolfina Polo Ranch (33) (la salida de Jejo Taranco), pero se mantuvo la alineación que en 2019 dio un salto de calidad y trepó un lugar en el ranking, ubicándose detrás de los dos dominantes (La Dolfina y Ellerstina). Además de Taranco (8), Guillermo Terrera (8), Juan Britos (8) y Diego Cavanagh (9). ¿El heptacampeón? sale de memoria: Adolfo Cambiaso, David Stirling, Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero, todos 10 goles.

La gran movida la produjo el desarme de Las Monjitas a partir del alejamiento de Hilario Ulloa (10). El N° 2, que había perdido protagonismo las dos últimas temporadas, se sumó a Ellerstina (39) en reemplazo de Polito Pieres. Salidas que provocaron distintas reacciones: enojo del patrón colombiano Camilo Bautista, que hasta excluyó a Ulloa del equipo de Palm Beach 2020 (entró Pelón Stirling), y buenas ondas en Ellerstina con el primo saliente. “Quedamos de la mejor manera con Polito. Fue de común acuerdo. Lo habíamos hablado durante la temporada. Fueron cinco años muy lindos en los que no pudimos lograr nuestro gran sueño de ganar con él. Pero ante todo somos familia”, dijo Facundo Pieres (10), que seguirá acompañado por sus hermanos Gonzalito (9) y Nicolás (10).

Qué puesto ocupará Ulloa es algo que se irá viendo, más allá de cuál sea la decisión de equipo antes de que se tire la primera bocha: Ellerstina suele cambiar puestos incluso en medio de la temporada. Se anuncia como un cambio interno en la Z: “Las decisiones serán nuestras”, anticipó Facundo. A los cuatro los une el deseo de gloria de ganar Palermo: Hilario nunca lo consiguió. Y algo distintivo: tiene su propia y fuerte organización, incluido el mejor domador de todos (su padre, Polito Ulloa).

Polito Pieres (10) volverá a calzarse la camiseta verde de La Natividad (36). Esta vez no jugará con el Lolo Castagnola, como en 2012, sino con los hijos: Camilo (8) y Bartolomé (h.) (9), las sensaciones de 2019. Los chicos que están revolucionando el polo mundial. Polito refuerza en handicap y experiencia: entra por Matías Torres Zavaleta, de gran año. Y detrás, el ascendente Nachi Du Plessis (9), que peleó claramente por el puesto de mejor back de Palermo del año pasado. ¿Algo más? Sí. La Natividad en rigor será…La Natividad-Las Monjitas. Contará con el aporte de la organización de Camilo Bautista, que en vez de tener su propio equipo, se suma a la revelación 2019. Si a los chicos Castagnola le faltaban algunos caballos, ahora los tendrán. Una organización más compacta y ambiciosa.

¿Fin de ciclo de La Dolfina?

Obviamente, ya se palpita el choque de La Dolfina vs. La Natividad. Con todos los ingredientes deportivos y extradeportivos. Desde la frase de Cambiaso “Mi sueño antes de retirarme es jugar con Poroto y con mis sobrinos” a la respuesta tajante de su cuñado: “No quiero mezclarme más en el polo con Cambiaso, mis hijos podrán jugar con Poroto, pero con Cambiaso no. No quiero que les pase lo mismo, entonces no van a jugar con él”. Al margen de este duelo pirotécnico, deportivamente es un partido impactante. El que todos quieren ver. Y que quizá hasta marque el final de una era, más allá del resultado. Dependerá de las sensaciones internas, deportivas y personales, en el búnker de Cañuelas y de la evolución de Poroto Cambiaso. Se sabe que Adolfito quiere jugar con su hijo y su propia edad (cumplió 45) lo va alertando de las chances concretas que le quedan. ¿El último año de este maravilloso ciclo de La Dolfina? Todo es posible.

¿Qué hay del quinto equipo? Con la salida de Hilario Ulloa, Las Monjitas pasó temporariamente a la historia en la Triple Corona; no como sponsor, ya que se suma a La Natividad. Pero sí como formación propia.

Los otros tres ex Las Monjitas seguirán sus rumbos, aunque dos de ellos lo harán juntos: el Sapo Caset (10) y Facundo Sola (9). Se unirán a Francisco Elizalde (8) y a Alfredo Capella Barabucci (8), ambos de La Albertina Abu Dhabi. La idea que maduró en Palm Beach se confirmó a principios de abril. Una formación que alcanza los 35 goles de handicap. Y que sin dudas, será un examen complejo para La Dolfina y La Natividad-Las Monjitas en la Zona A. Además, casi con seguridad contará con un experto DT: el Ruso Heguy.

Y hay un sexto equipo (31), aún sin nombre, que volverá a reunir a los hermanos Ignacio (8) y Santiago Toccalino (8) (el otro ex Las Monjitas). Con ellos, Agustín Merlos (8), que regresará luego del golpazo en 2019 que le impidió jugar Palermo, y otro retorno muy especial: el de Mariano Aguerre (7).

La Aguada será uno de los ausentes. Quizá no en nombre, aunque sí en la esencia e historia del equipo: no habrá ninguno de los Novillo Astrada. Alejandro e Ignacio dan un paso al costado, pero sí respaldarán a Alfredo Bigatti (8) en el nuevo proyecto (29 goles) que encarará con Matías Torres Zavaleta (8), Segundo Bocchino (6) y Jero del Carril (7) (ex La Ensenada).

¿Una formación más? La que integrarán Facundo Fernández Llorente (7), Juan Martín Zavaleta (h.) (8), Juan Martín Zubía (8) y Martín Podestá (7). Con 30 goles. Por determinarse si seguirá llamándose La Ensenada: los tres primeros jugaron por ese club en 2019. Si no, podrían representar a La Irenita.

Y Cría Yatay (32), que va a la clasificación, en principio con su formación de siempre: Valerio Zubiaurre (8), Cristian Magoo Laprida (8), Joaquín Pittaluga (8) e Iñaki Laprida (8).

Así está el panorama, en medio de la pandemia y con muchas incógnitas por resolver. Sin dudas que este parate impactará también en la economía de los equipos, de las organizaciones. Pero la expectación de una nueva etapa en el polo argentino se siente aún faltando varios meses para su realización. El nuevo modelo de Ellerstina, la irrupción de los Lolitos y quizá la despedida de uno de los mejores equipos de todos los tiempos son factores que movilizan por sí solos. 

Los equipos 2020

La Dolfina: Adolfo Cambiaso (h) 10, David Stirling (h) 10, Pablo Mac Donough 10  y Juan Martín Nero 10. Total: 40.

La Natividad-Las Monjitas: Camilo Castagnola 8, Pablo Pieres 10, Bartolomé Castagnola (h) 9 e Ignatius Du Plessis 9. Total: 36.

RS Murus Sanctus: Facundo Sola 9, Francisco Elizalde 8, Guillermo Caset (h) 10 y Alfredo Cappella Barabucci 8. Total: 35.

Ellerstina: Facundo Pieres 10, Gonzalo Pieres (h) 9, Hilario Ulloa 10 y Nicolás Pieres 10. Total: 39.

La Dolfina Polo Ranch: Guillermo Terrera (h) 8, Juan Britos 8, Diego Cavanagh 9 y Alejo Taranco 8. Total: 33.

Los Machitos: Agustín Merlos 8, Ignacio Toccalino 8, Mariano Aguerre 7 y Santiago Toccalino 8. Total: 31.

¿La Irenita?: Facundo Fernández Llorente 7, Juan Martín Zavaleta (h) 8, Juan M. Zubía 8, y Martín Podestá (h.) 7. Total: 30.

La Ensenada-La Aguada: Alfredo Bigatti 8, Matías Torres Zavaleta 8, Segundo Bocchino 6 y Jero del Carril 7. Total, 29.

Cría Yatay: Valerio Zubiaurre (h) 8, Cristian Laprida (h) 8, Joaquín Pittaluga 8 e Ignacio Laprida 8. Total: 32.

Texto: Claudio Cerviño.

Nota publicada en la revista Polo Mundial #113.

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