sábado, abril 17, 2021

El argentino llegó al momento cumbre de su carrera con la final en Roma y la semifinal en el Abierto de Francia, que lo depositaron por primera vez en el Top 10. Además, entró al Master de Londres.

No le quedó nada que reprocharse. Al contrario, todo es para valorar. Diego Schwartzman firma al pie lo que esta vez no es una frase hecha: pese a caer en tres sets ante Rafael Nadal en sus primeras semifinales de Grand Slam sobre el polvo de ladrillo de Roland Garros, el argentino tiene mucho de lo que sentirse orgulloso en París. Del estadio Philippe Chatrier se fue con la cabeza en alto. Fueron las dos semanas más destacadas en la carrera de un jugador en constante superación y con ambiciones sin parangón.

“Había tenido buenos torneos de Grand Slam y cuando arranque el año me preguntaba cuál era la diferencia para entrar al top ten y era ganarle a los top5 cuando no podía. En Roma y acá lo hice, y por eso voy a ser por primera vez Top10”, remarcó el argentino sobre lo que se llevó de París. “Era lo que no había podido hacer hace tres años y tuve un plus en esos partidos. Ahora quiero seguir mejorando y mantenerme en este lugar”.

Diego Schwartzman en la semifinal contra Rafael Nadal en Roland Garros

Finalista en Roma luego de vencer a Nadal en semifinales (ambos logros por primera vez en su carrera), Schwartzman ratificó su gran momento en el Bois de Boulogne. Arrasó camino a los cuartos de final y allí consiguió una victoria épica ante su amigo Dominic Thiem, reciente campeón del US Open y finalista en los dos años anteriores. Fue 7-6 (1), 5-7, 6-7 (6), 7-6 (5) y 6-2 para alcanzar por primera vez las semifinales en un torneo de Grand Slam. Allí, lástima, lo esperaba el mejor de todos los tiempos.

El argentino, claro, hizo una valoración del partido contra Nadal. “Me sentí bien, pero es duro mantener el nivel alto contra estos jugadores por más de tres horas”, describió. “El arranque de los partidos contra Rafa siempre son así. 25 minutos de partido y quizá vamos 1-1”, dijo entre risas y concluyó. “Hoy hubo algunas pequeñas pelotas de diferencia que se me fueron en momentos importantes. Èl siempre pone mucha presión en todo momento y se merece llevarse la victoria”.

¿Cree que podría haberse llevado al menos un set? “La mejor parte del partido para mi fue en el tercer set, cuando pude recuperar el quiebre. Arrancamos a jugar con sol, condiciones rápidas y después se pudo un poco más lento, sin que la pelota salte tanto y pude tener más winners… quizá podría haber ganado ese set pero no fue así”.

“Ganarle a Nadal acá en Roland Garros es algo muy difícil. Hay momentos en los que sentís que el partido se pione peleado… y de repente se terminó el partido. No sabes cómo, encuentran la solución y se pone a dominar. Yo estoy contento con llegar a mi primera semifinal y el va por su título No. 13”, contó con una sonrisa.

El torneo parisino le deja a Schwartzman valoraciones de todo tipo y color. Días después de pisar su primera final ATP Masters 1000 en el Internazionali BNL d’Italia, el porteño se aseguró debutar en el Top 10 mundial a partir del próximo lunes, nada más y nada menos, que como Nº 8 del mundo: “Es un logro muy importante, un disfrute interno, de mi equipo y de la gente que está conmigo desde hace muchos años que ven los esfuerzo del día a día más allá de que hago lo que me gusta y no tengo nada de qué quejarme”.

Fue un Roland Garros histórico para el Peque. Emocionante. El jugador formado en el Náutico Hacoaj se metió de lleno en la carrera por el Masters de Londres, que se jugará del 15 al 22 de noviembre. Schwartzman había alcanzado los cuartos de final de un Grand Slam en tres ocasiones: en Roland Garros 2018, donde cayó ante Nadal, y en el US Open de 2017 y 2019.

“Vengo luchando por esto hace mucho tiempo por llegar a esta instancia y era el paso que me faltaba para terminar de cumplir un objetivo enorme que tenía que era entrar al Top 10… estoy muy feliz y lo dimensiono pero al buscarlo tanto siento que en el fondo me lo merecía y terminó saliendo: había tenido ocasiones y momentos en los que jugaba instancias importantes y me tocaba irme, ahora me tocó ganar y llegar”.

Después de la pandemia le costó ponerse a tono y sufrió eliminaciones rápidas en el US Open y Kitzbühel. Pero cuando entró en ritmo llegaron las alegrías. Una primera final de Masters 1000 y un primer desafío en las semifinales de un Grand Slam. Schwartzman siguió superando obstáculos y cumpliendo objetivos.

El 11 de junio de 2018, Schwartzman alcanzó el 11º escalón del ranking, su mejor posición histórica. Desde entonces tuvo varias oportunidades de metnerse en el Top 10, pero nunca había podido dar el salto porque perdía los partidos que le otorgarían ese plus. “Durante un tiempo me preguntaban cuáles eran las diferencias que había por las cuales no llegaba al Top Ten y era ganarles a los cinco primeros en los momentos en los que no podía, en cuartos de final de los Grand Slam, en las semifinales de los Masters 1000… En Roma y acá lo hice y por eso soy Top Ten. Era la diferencia que no había podido hacer. Tuve un plus. ahora quiero seguir mejorando, mantenerme. Va a ser duro, me voy a quedar en Europa, el objetivo es entrar en el Masters de Londres y terminar el año dentro del Top Ten. cada punto valdrá mucho, pero creo que jugando así tengo muchas chances de sostenerlo, sin importar la superficie. Voy a poder seguir creciendo”.

En la semifinal ante Nadal, Schwartzman aspiraba a convertirse en el octavo jugador argentino en alcanzar una final de Grand Slam (incluyendo damas) y a ser el primer hombre no europeo en llegar a la definición de Roland Garros desde que Mariano Puerta lo hizo en 2005. Logró quebrarle el servicio al español tres veces (en 12 intentos) y, por momentos, lo irritó, pero el oficio (y la jerarquía) de Rafa marcó la diferencia.

Con Schwartzman, el tenis argentino recupera un Top 10 por primera vez desde mayo de 2019, la última semana en la que Juan Martín del Potro fue 9°. En su evolución no hubo nada de fortuito. “Dimensiono lo que hice, pero vengo luchando desde hace mucho por llegar a esta instancia. Era el paso que me faltaba para el objetivo enorme que tenía. Estoy muy feliz, lo dimensiono, pero en el fondo siento que me lo merecía. Había tenido ocasiones y momentos, pero me tocaba irme de los torneos en instancias importantes. ahora me tocó ganar después de haber arrancado mal post pandemia. Faltaba ganar esos dos o tres partidos en los torneos grandes”.

Con 1,70m, Schwartzman se convirtió en el Top 10 más bajo desde que el norteamericano Harold Solomon (1,68m) alcanzó la elite en 1981. Rival de Guillermo Vilas en interminables batallas, el Frontón Solomon fue 5° del mundo en 1980.

Ahora, con 28 años, Schwartzman apunta a Londres, a capitalizar esta experiencia y buscar nuevos desafíos. Ya sabe que no sólo puede competir contra los mejores: también les puede ganar.

“Teniendo la experiencia de ganarle a Nadal y con más confianza en mi juego y más respeto adentro de la cancha, creo que voy a tener chances como esta más adelante y tengo que creer en eso”, se sinceró. Lejos del sinsabor de la derrota, el Peque ya piensa en lo que sigue y vuelve a renovar su caja de objetivos: “Ahora quiero pelear y entrar al ATP Finals y terminar el año entre los 10 mejores del mundo”.

Fuente y fotos: ATP World Tour y La Nacion

Nota publicada en la revista TENIS Mundial 74

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