miércoles, septiembre 30, 2020

Por primera vez en su serie invicta de tres años, La Dolfina debió sufrir para quedarse con el título. Ellerstina fue superior todo el partido, pero sobre el final Cambiaso y cía. sacaron a relucir su hambre de gloria para imponerse 15-14 en la final

El festejo se pareció más al de un equipo que gana Palermo por primera vez que al de uno que gana Hurlingham por quinto año consecutivo. Sucede que, en su exitosísima serie, La Dolfina nunca se había enfrentado a una situación semejante. Porque Ellerstina había sido superior durante seis chukkers. Porque nunca había estado al frente en el marcador en ese lapso. Porque desde el inicio del segundo chukker siempre había ido perdiendo. Porque parecía que la racha se cortaba. Pero no. La Dolfina demostró que este mágico presente, que incluye ocho títulos consecutivos de Triple Corona, no se consiguió sólo con jugadores de primera línea, sino también con un insaciable hambre de gloria.

Esa mentalidad fue la que le permitió sobreponerse de un mal partido para darlo vuelta en los dos últimos chukkers y mantener vivo el sueño de una tercera Triple Corona consecutiva, algo que ningún equipo consiguió en la historia del polo. La victoria 15-14 ante Ellerstina en la final el 122º Abierto de Hurlingham HSBC significó para La Dolfina la prolongación del invicto que comenzó en 2012 y la posibilidad de superar el récord que hoy comparte con Coronel Suárez. Un festejo que tuvo otro sabor, pero el resultado fue el mismo de siempre.

Para ello, le queda la prueba más difícil: el Campeonato Argentino Abierto. Y si algo aprendió La Dolfina en la final de Hurlingham es que no la va a ganar caminando. No puede confiarse. La incorporación de Pablo Pieres (h.), aunque no juegue bien, como sucedió en ese partido, le dio otra fisonomía al equipo de General Rodríguez y lo ubicó todavía más cerca del de Cañuelas, que igualmente sigue siendo el principal favorito a quedarse con el trofeo máximo.

Con Facundo Pieres jugando al máximo nivel, demostrando que cuando está enchufado brilla a la altura de Cambiaso, Ellerstina fue mejor durante seis chukkers. Al inicio del segundo parcial se puso al frente en el marcador y así se mantuvo hasta poco antes del final. Dos veces estuvo al frente por cuatro (9-5 en el cuarto y 12-8 en el quinto). Con el 4 en la espalda, Facundo parecía hacer todo para los Pieres. Marcaba (y anulaba) a Cambiaso, sacaba del fondo, armaba la jugada como un tres y definía como un 1. El golazo que marcó en el tercer chukker, iniciando la jugada en mitad de cancha contra las tablas, llevándose la bocha con malabares en el aire y definiendo frente a los mimbres fue de antología, de lo mejor que se vio en los últimos año. Su hermano mayor Gonzalito fue un gran escudero, y el menor Nicolás se lució más en la marca que con la bocha en su poder. El primo Polito, sin embargo, estuvo más intermitente. Lejos del juego amarrete que había mostrado en las dos últimas definiciones (Palermo 2014 y Tortugas 2015), Ellerstina pareció recuperar la dinámica en ofensiva y regaló un gran partido.

La Dolfina lucía imprecisa, envuelta en la telaraña defensiva que le presentaba Ellerstina, errático en el taqueo y, lo peor, fallando situaciones netas de gol. Así y todo se mantenía en juego y reaccionó justo a tiempo. En el sexto chukker cortó ese dominio que estaba sometido con un parcial de 2-0 que lo dejó 10-12 . Estuvo a tiro del empate en el séptimo, pero Cambiaso falló su segundo penal de 60 yardas del partido (en dos intentos). Dos veces se acercó a uno, dos veces Ellerstina volvió a distanciarse a dos goles.

Hasta que apareció la gran figura de la tarde. Con dos goles en 50 segundos, David Stirling marcó dos tantos que dejaron el partido igualado en 14, a 2m46s del final. El segundo fue una muestra fiel de lo que es Pelón. Tras convertir, se llevó la bocha en una gran corrida desde el throw-in, superó en velocidad a Facundo Pieres, le ganó la posición con un pechazo y definió frente a los mimbres con la marca encima. Terminó con cuatro goles de jugada (el máximo en ese rubro para su equipo y compartido con Gonzalito en el partido) y fue elegido el mejor jugador de la final, como había hecho en la definición de Palermo 2014, otro partido luchado. Si la situación está complicada, allí aparece el uruguayo.

Y a falta de 1m22s, Facundo cometió un foul totalmente evitable y le dio a Cambiaso la posibilidad de marcar el gol de la victoria. El 1 merece un párrafo aparte. Siete días atrás no había podido terminar el partido semifinal ante La Aguada por un tirón en el aductor y toda la semana estuvo en duda su presencia para la final. Luego confesó que no le había molestado esa lesión, pero sí mucho la espalda, una dolencia que lo tiene a maltraer desde la temporada pasada. Casi no había aparecido durante el partido. Apenas una buena acción individual en el tercer chukker y un único gol de jugada en el quinto. Pero cuando tenía que aparecer, lo hizo. Ganó el foul contra Facundo sobre el final y, pese a haber fallado sus dos intentos anteriores, anotó desde 60 yardas el gol de la victoria.

El torneo, en definitiva, terminó marcando dos tendencias: que Ellerstina está más cerca de La Dolfina, y que ambos están más lejos que el resto. La paridad entre los de abajo quedó evidenciada en este dato: todos los partidos en los que no jugaron La Dolfina y Ellerstina se definieron por un gol. En el grupo A, La Aguada le ganó 13-12 a Las Monjitas, Las Monjitas 13-12 a Washington y Washington 13-12 a La Aguada. En el B, Alegria venció 19-18 a Chapaleufú y 15-14 a Magual y Chapaleufú 11-10 a Magual.

Quedó en deuda Las Monjitas, todavía sin Sebastián Merlos (se perdió los dos primeros torneos de la Triple Corona por lesión). Alegria no pudo repetir lo bueno que había insinuado en Trotugas. La Aguada volvió a ser inconsistente. Chapaleufú ganó el partido que tenía que ganar. Washington y Magual, los dos de la clasificación, cosecharon un muy buen triunfo cada uno.

Lo que no cambió respecto de las temporadas anteriores es la imagen de La Dolfina levantando la copa. Porque ganó distinto, festejó distinto. Debió reponerse a un resultado adverso, debió sobrellevar un partido flojo, pero al final sacó a relucir su instinto ganador. Gracias a eso, el sueño de una tercera Triple Corona consecutiva sigue vivo. El hambre de gloria está intacto.

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