lunes, septiembre 28, 2020

Por Pablo Viola: @pviola14

“En la curva descendente, lesionado y pasando tiempo libre con su familia. Federer cerca del retiro”. Algún atrevido osó transmitir en palabras lo que la imaginación le dictó tras aquella lesión en Wimbledon, alejada de la esperanzada mirada del aficionado al tenis. Claro que ni el más optimista de esos simpatizantes del suizo albergaba en su mente la posibilidad de que obtuviera consecutivamente el Abierto de Australia e Indian Wells al iniciar 2017.

Varios son los factores que ayudaron a que tamaña proeza fuera realidad. La primera una caída poco habitual en el nivel de los dos mejores del mundo: Murray y Djokovic, a la par y sin mediar una situación transitoria. De jugar ambos la final de Doha a perder sistemáticamente y en forma prematura en las instancias previas en Melbourne y el certamen del oeste estadounidense. Ahora el británico y el serbio tampoco estarán en Miami por sendas lesiones.

Más allá de esta ayuda extra, el camino de Federer estuvo minado rumbo a la concreción de los dos títulos y en ambos pudo vencer a su rival eterno, a un Rafael Nadal que vio extinguir sus posibilidades en un territorio casi desconocido ante el helvético. Primero cedió un break a favor en el quinto set en Melbourne y luego fue avasallado -como pocas veces sucedió en su carrera- en poco más de una hora en los octavos de final de Indian Wells.

El 6-4 y 7-5 ante Stanislas Wawrinka en la final de Indian Wells fue otra muestra de carácter de Roger, frente a su compatriota, el actual número tres del mundo, ganador de un Grand Slam en cada uno de los últimos tres años y un jugador que ha demostrado una notable evolución en las citas más importantes. Fue su segundo título de 2017, el 90º en el circuito ATP y el número 25 en la categoría de los Masters 1000, hecho que le significó saltar del 10º al 6º puesto del ranking, por encima incluso de Nadal.

Al finalizar el torneo y con el trofeo a cuestas, Federer no vaciló en hablar de sus deseos. “Mis sueños continúan. Es una gran sorpresa para mí ganar otra vez y venciendo a estos rivales y de la forma en la que lo logré. No podría ser más feliz en este momento. En noviembre o diciembre, cuando tuvimos una reunión sobre los objetivos de la temporada queríamos establecer alguna marca en cuanto a la clasificación y se adelantó”.

“El objetivo era ser top 8 después de Wimbledon porque si hubiese caído pronto en Australia me habría ido fuera de los 35 mejores. Lo he cumplido mucho antes y es genial, pero quizás ahora toque replantearme las metas. No era parte del plan ganar Australia e Indian Wells. Esos objetivos han cambiado después de este inicio de año de ensueño”. Replantearse metas pero no modificar el plan trazado. Como hacer para subsistir a un circuito extremadamente duro para los físicos.

Federer vio acción hasta el momento en sus distintos certámenes con descanso previo. Primero en la Hopman Cup, como preámbulo de Melbourne, luego en Dubai, antes de llegar a Indian Wells. En la conferencia del sábado, tras vencer a Sock aclaró: “lo que no quiero hacer es jugar de más y estar cansado de viajar y participar en torneos. Quiero jugar, que la gente me vea, que ellos vean a mi verdadero yo. Es por eso que me hice una promesa a mí mismo sobre jugar torneos como yo lo imagino”.

El ideal de cierre de carrera para todo deportista es envejecer con buenas actuaciones y sin forzar el físico más de lo que el físico pudiera permitir. Mientras tanto, Federer se deleita a sí mismo y deleita, se asombra por su rendimiento y asombra, se divierte por el mero placer de practicar su deporte y divierte. Una relación de ida y vuelta constante, en la que el público pide un deseo de eternidad y Su Majestad acude a él, solícito y sin dudar al respecto. Es el deseo del mundo del tenis todo.

FOTOS: Getty Images

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