lunes, noviembre 23, 2020

En entrevista exclusiva con Polo Mundial, Mumy Bellande habla sobre el progreso que vive el deporte, su labor para fomentarlo y los desafíos de cara al futuro

Mumy lleva exactamente 36 años jugando al polo. Es una de las pioneras en Argentina. En todo ese tiempo jugó con hombres, jugó en el exterior, vivió en Asia y se vistió con la camiseta celeste y blanca para representar al país. De todas formas, ella siempre tuvo un objetivo claro: quería fomentar la participación de las mujeres en el polo. Es por eso que, cuando volvió al país, se encargó personalmente de ese desafío e instaló la práctica femenina en la agenda de la AAP. Hoy, no solo se creó una subcomisión de polo femenino y un handicap propio sino que también aumentó el número de jugadoras inscriptas y de torneos al año. Mumy, con 6 goles actualmente, está ahí siempre. Estuvo en 1999 en el primer equipo de mujeres que ganó un título oficial, estuvo en las tres ediciones del Abierto Argentino Femenino y estuvo en el primer Beach Polo mixto del país. Haciendo historia, siempre.

-¿Cómo empezaste a jugar al polo?

-Desde los 11 años que juego al polo… tengo 47 así que hace mucho. Empecé porque mi papá jugaba en el Club Hípico Militar San Jorge. Era fanático del polo, llegó a tener 5 goles y fue gerente general de la AAP. Después se retiró y ya no juega más pero es un amante de este deporte. Él me prestaba el equipo para salir a la cancha. Tengo cinco hermanas mujeres y fue como seguir los pasos de mi papá. Los hombres decían que, como iba a verlo, yo jugaba para pasar el tiempo. Sin embargo, era mucho más que agarrar un caballo y jugar: siempre supe que esto era lo que quería hacer y a lo que quería dedicarme. En el club empecé a hacerme notar. Y hoy me dedico a esto y es un orgullo… pero era muy difícil en aquella época.

Mumy Bellande, la primera mujer en jugar y ganar el Beach Polo argentino

-¿Por qué era difícil? ¿Con quiénes podías jugar?

-En ese momento casi no había mujeres en el polo, entonces jugaba contra hombres. Yo estoy desde los inicios. Había un par de mujeres más que venían haciendo una huella. En su mayoría eran hermanas o primas de algún jugador. Pero cuando empecé había muy pocas mujeres y no las dejaban jugar mucho, se jugaba un solo torneo, en un solo día. Nos cruzábamos una vez por año y les pedíamos los caballos a nuestros padres. Hoy están todas súper organizadas. Entonces como no había tantas mujeres empecé a competir con hombres, tenía handicap general y jugaba torneos de hombres. Me involucré y aprendí a jugar con hombres hasta que esto se hizo mi propia profesión.

-¿Qué diferencia sentís entre jugar con mujeres y jugar con hombres?

-Es exigente jugar con hombres. Si bien te cuidan, porque no es un juego agresivo, tenés que prepararte. Además los hombres te exigen porque si no, te marcan que sos mujer. Los hombres les tiran el caballo encima a las mujeres de igual a igual. Con los hombres es muy físico, es más dinámico y veloz. Si bien yo no lo pasé tan mal fue de a poco que nos empezaron a dar nuestro lugar en el polo. Hoy juego contra hombres y me divierte, estoy acostumbrada.

-¿En qué estado estaba el polo femenino en otros países del mundo?

-En Inglaterra estaba súper organizado. En Estados Unidos también estaba más desarrollado y ahí comencé, cuando me invitaron a jugar allá. De ahí surgió la mejor jugadora de la historia, Sunny Hale (llegó a 4 de handicap absoluto). A los 15 años dejé el colegio y empecé a viajar. Me fui a vivir a Brunéi para jugar tres meses con una princesa y me quedé cinco años. En esa época no había mujeres que vivieran del polo. Pero sí, estaba más desarrollado en otros países que acá en Argentina, donde tenemos los mejores jugadores de polo. Cuando volví me metí a la AAP para fomentar el polo femenino.

-¿Cómo ves el progreso que fueron logrando?

-El polo femenino viene creciendo enormemente en Argentina y por suerte en el mundo, y me encanta porque de eso se trató mi comienzo con el polo, quería ver mujeres que puedan jugar al polo. Hoy hay arriba de 450 jugadores inscriptas, una subcomisión de polo femenino, handicap femenino, calendario propio… es impresionante lo que ha crecido. Ahora estoy muy metida para fomentar el polo femenino. El calendario de partidos está lleno de eventos, tenemos jugadoras de 10 goles de handicap -que antes no las teníamos-, tenemos un montón de torneos y el Abierto de polo femenino. Estamos muy posicionadas en el mundo con el polo. Hoy las mujeres tenemos nuestra organización, todo ha crecido y estamos organizadas al igual que cualquier jugador masculino de polo. Y las miradas entre los hombres desaparecieron. Hemos hecho un camino largo en el cual se nota que las mujeres estamos en un nivel deportivo igual que los hombres.

-La creación del Abierto femenino fue un gran paso…

-Hoy tenemos el Abierto de polo femenino, del que participan jugadoras de todo el mundo y es el torneo más importante que hay. Necesitábamos ese tipo de competencia para saber que teníamos un producto bueno. En los comienzos no era así de competitivo. Que se haya hecho por tercer año el Abierto es súper importante. Que hoy tengamos la final en Palermo en simultáneo con la final de los hombres es… la verdad que nos han dado un lugar inmenso.

-¿Qué obstáculos notaste o seguís notando?

-En un país machista, costó. Faltaba la parte femenina. Hasta que nos permitieron desarrollarla, que era lo que faltaba para decir que somos los mejores del mundo en todo. Hoy tenemos la manija y están desarrollándose jugadoras, hay torneos muy importantes, hay más sponsors. Nos falta más representación femenina en la AAP. Que haya una presidente mujer en la comisión femenina. Que votemos nosotras quién nos representará. Más participación.

-¿Cómo viviste la experiencia del Beach Polo STAD presentado por ICBC?

-Yo había jugado una vez en la arena hace mucho tiempo pero no un torneo así. Es parecido a jugar en la nieve, más allá del clima. Es agotador, hay que remarla un montón. Sacar la pelota de la arena es complicado. No tiene nada que ver con el polo tradicional. Tuve el honor de que Diego Detang me haya invitado a participar y poder ser la primera mujer en jugar este beach polo en Pinamar. Además de la primera, fui la única mujer entre tantos hombres pero me encantó. Esperemos que el año que viene pueda haber una mujer en cada equipo, así es mucho más divertido. Las cosas de mayor fuerza se las dejaríamos a ellos y nosotras colaboraríamos con la marca de otro jugador. Creo que tenemos que acompañarlos a los varones, que tienen mucha más experiencia. Para mí fue un honor estar representando a algunas de las mujeres que jugamos en este beach polo que está buenísimo, en plena playa de Pinamar y en esta fecha, con mucha gente, porque se llenó. Un programón. Creo que este tipo de torneo es muy positivo para difundir el polo, es muy divertido para que la gente venga a verlo y espero que mi presencia sirva para contagiar a más chicas, que ayude a que siga creciendo el polo femenino.

-¿Qué tal tu compañero, Juan Cruz Losada?

-Un lujo de compañero el cuervo Losada. Un genio, la tenía re clara. Mi equipo la rompió. La pelota que usamos no es tan ligera -en la cancha de césped jugamos más por abajo- pero él sabe hacer todos los pases por el aire. Él juega atrás y yo espero el pase para el aplauso. En un momento dije: “voy a mirar a todos los turistas que hay en la playa y que él haga los goles”.

Nota publicada en la revista Polo Mundial #113. Suscribite y recibila en tu mail.

Texto: Belén Sainz-Trápaga

Fotos: Catalina Mielke

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