martes, septiembre 29, 2020

Por Pablo Viola

La mente y ese intrincado laberinto que, en el deporte profesional y más aún en el terreno de las actividades individuales, por momentos neutraliza talentos y los expone a una expresión mínima y, de un día para el otro, puede potenciar a un profesional y transformarlo en un campeón, en alguien imbatible, convencido de sus fortalezas hasta el final.

La historia de Jelena Ostapenko en esta edición de Roland Garros puede interpretarse desde ese costado, con puntos de similitud muy marcados respecto de aquel título de Gustavo Kuerten en 1997, el mismo día del nacimiento de la letona, cuando el brasileño ostentaba el número 66 del ranking ATP, no tenía títulos de ese nivel y se debatía entre esos torneos y el circuito de challengers.

Pero un día, todo ese equilibrio emocional y técnico converge en un mismo sitio y a partir de él, todo aquello que afectaba el juego del tenista en cuestión en situaciones decisivas, se trasluce en puntos primero, en games después y en sets y partidos posteriormente. En este Roland Garros, Ostapenko regresó del 0-1 en sets en cuatro ocasiones, incluida la final del certamen.

Fue un partido decisivo a pedir de la rumana Simona Halep, con mayor experiencia y provista de las cualidades para confundir a su joven rival. De hecho, luego de estar break abajo, se llevó el primer set por 6-4 y se adelantó 3-0 en el segundo, con un break point a favor para 4-0. Allí empezó a cambiar el partido y a soltarse el brazo de Jelena, apoyado por su grupo de trabajo desde su box en la Philippe Chatrier.

En el tercer capítulo algo similar, con Halep sacando 3-1 arriba, Ostapenko quebró inmediatamente para meterse en zona de definición y no mirar hacia atrás. Fueron cinco games consecutivos, buscando las líneas permanentemente e imponiendo el ritmo con sus golpes desde la base. La rumana nunca pudo encontrarle los defectos y cuando la pelota iba a la altura de la cintura, su rival la fue erosionando hasta demolerla, asestándole un winner de revés para derribarla en el punto final.

Desde el puesto 47 del ranking WTA, con una participación previa en Roland Garros 2016 -con caída en primera ronda al igual que Kuerten-, tan solo con una tercera fase en Australia como mejor producción en un Grand Slam -en 7 eventos disputados de este nivel en el cuadro principal- y apenas dos victorias ante top ten -Suárez Navarro (9º) en Wimbledon 2015 y Kvitova (8º) en Doha 2016-, tan solo con estos antecedentes, Ostapenko llega para acomodarse entre las mejores del mundo. Un diamante en bruto con carácter de campeona y estirpe de número uno.

Datos tras el éxito de Ostapenko en París:
*La letona se convirtió en la ganadora más joven de Roland Garros desde la croata Iva Majoli y su título,…también en 1997.
*La velocidad media de su drive es de 122 km/h, apenas por debajo del de Nadal (127) y por encima del de Murray (117).
*El ranking WTA de la campeona de Roland Garros pasará del puesto 47º al 12º.
*Con la victoria ante Halep, Ostapenko le permitió a Angelique Kerber -eliminada en primera ronda de Roland Garros-, mantener el número uno del mundo en el ranking WTA.
*La ganadora es entrenada por la extenista español Anabel Medina Garrigues y tiene como manager a Ugo Colombini, quien fuera el manager de Del Potro cuando obtuvo el US Open 2009.

Fotos: Getty Images

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