viernes, septiembre 25, 2020

A medio siglo de que “Robin” Knox-Johnston ganara a los 29 años la prueba de 1969 -habiendo padecido bajísimas temperaturas y una apendicitis en esos 312 días-, Jean-Luc van den Heede, de 73 años, se consagró entre 18 timoneles en 211 días. El francés es la persona de mayor edad en completar semejante travesía, navegando en las mismas condiciones que los marinos del siglo XVIII: solos, sin paradas ni asistencia material o tecnológica, guiados por astros y corrientes. Un buen modo de conmemorar la primera circunnavegación a la Tierra, iniciada en 1519.

En las máquinas de escribir Olivetti del diario The Sunday Times, ya preparan su obituario. Lo dan perdido, incluso muerto. Mientras, obstinado en aferrarse a la vida, Robin Knox-Johnston se bate con las olas, el cansancio y la soledad. Meses bebiendo agua de lluvia. Mareado y mojado, descompuesto, hambre constante. Labios partidos por el salitre. Alucinaciones. Cruza el horizonte infinito. La proa clavándose en el océano. Cruje el viento. Ningún contacto con su esposa, Suzanne, a la que conoce desde los 8 años, ni tampoco con su hija, Sara. Parchea el cascarón de su velero a bajísima temperatura. Padece apendicitis. “Estuve tres días doblado por el dolor. No estaba seguro de lo qué era, pero consulté un libro médico y lo deduje. Eso, ¡o estaba embarazado!”. Revienta su apéndice. Lo operarán 18 meses después, de emergencia.

No existen en esta época sistemas de navegación ni comida liofilizada. Fines de los años sesenta. Beatles y Rolling Stones, Guerra de Vietnam, el hombre pisando la Luna, Martin Luther King y John Fitzgerald Kennedy asesinados, Primavera de Praga y Mayo Francés, Revolución Cultural de Mao en la China, Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Nada de asistencia material ni de referencias en este desierto de aguas saladas de la regata The Sunday Times Golden Globe, más allá de un sistema radiofónico que acaba rompiéndose, al igual que el motor, la dirección, y algunas partes del casco del Suhaili. Mide 32 pies de eslora (9,8 metros) este rudimentario velero construido por la firma Poole con madera de teca de Birmania en 1963 en Bombay, India, con ayuda del Royal Bombay Yacht Club. Azuelas, taladros y sierras de mano. Mástiles y aparejos de sólido pino de Cachemira, fijaciones y anclajes de acero galvanizado, quilla de hierro. Suhaili es el nombre que le dan los marinos árabes en el golfo Pérsico al viento suroriental.

Sir Robin Knox-Johnston

William Robert Patrick “Robin” Knox-Johnston, ungido coloso entre colosos, tenía 29 años. Una aventura de 312 días para desandar 30.000 millas náuticas (55.560 kilómetros). Primer hombre en dar la vuelta al globo terrestre sin paradas y en solitario. Es miembro de la Marina Mercante inglesa. Partió de incógnito el 14 de junio de 1968 desde Falmouth, sur de Inglaterra. Tercero en zarpar entre nueve participantes de entre 27 y 57 años. Veleros de fibra de vidrio, de acero o de madera. Van cargados de alimentos y vituallas al máximo de su capacidad. Británicos y franceses, un italiano. Gran parte de militares, sumados a empresarios y a profesionales náuticos. Robin Knox-Johnston, Nigel Tetley, Bernard Moitessier, Chay Blyth, John Ridgway, William King, Alex Carozzo, Loïck Fougeron y Donald Crowhurst (Bill Howell se inscribió sin competir). Robin Knox-Johnston, el pragmático londinense. Donald Crowhurst, el misterioso y atormentado hombre de negocios. John Ridgway, capitán del Ejército que en 1966 cruzó el Atlántico a remo junto al sargento Chay Blyth, el benjamín, con 27 años. El francés Loïk Fougeron. Bill King, de 57 años, comandante de submarinos igual que el también británico Nigel Tetley, suicidado en un bosque años más tarde, en febrero de 1972, el cuerpo descubierto, vestido con lencería, manos atadas detrás de la espalda cual masoquista sexual. El genovés Alex Carozzo. Bernard Moitessier, nacido en la Indochina francesa (incluía Vietnam, Laos y Camboya), el místico, monje del mar, poeta y visionario, retirado voluntariamente para poner rumbo hacia Tahití. Ninguno de ellos, salvo Robin Knox-Johnston, concluye la regata. Uno a uno, quedan en el camino o desisten. Solo el francés Bernard Moitessier pudo resistir el ritmo de Robin Knox-Johnston, hasta su abandono tras haber superado el cabo de Hornos. Ata Robin Knox-Johnston sus cabos al muelle de Falmouth, Inglaterra, el 22 de abril de 1969, a las 15:25. Lejos de intimidar, este fracaso general y a la vez epopeya de Robin Knox-Johnston inspiró pruebas en el futuro legendarias, como la BOC Challenge Around Alone y la Vendée Globe, con partida en Les Sables d’Olonne (en castellano, Las Arenas de Olonne), fundada en 1218, oeste de Francia, departamento de Vendée, sobre el Atlántico. O la Whitbread Round the World Race (a la postre, Volvo Ocean Race), iniciada en Portsmouth el 8 de septiembre de 1973 con tres barcos de la Marina Real Británica y un vencedor que terminó siendo el único no europeo. Regata alrededor del mundo, con escalas y asistencia técnica, en una embarcación con tripulación completa, concebida por Guy Pierce y Anthony Churchill.

A 500 años de la primera circunnavegación de la Tierra, a medio siglo de aquella gesta de Robin Knox-Johnston y bajo el lema “Un navegante, un barco, enfrentándose a los grandes mares del mundo”, precisamente desde el puerto de Les Sables d’Olonne, vuelve a disputarse una Golden Globe, famosa por los triunfos deportivos y también por las tragedias humanas. Ahora, con 18 timoneles de 13 países. Solo para invitados que han tenido que demostrar pericia en navegación oceánica: al menos 8000 millas náuticas, además de otras 2000 millas náuticas en solitario. Cuatro franceses, dos australianos y dos ingleses, un estonio, un finlandés, un irlandés, un indio, un italiano, un holandés, un noruego, un palestino, un estadounidense y un ruso. Promedio etario, 47 años. El mayor, francés, Jean-Luc van den Heede, 73 años; el más joven, la británica Susie Goodall, 28 años.  

Jean-Luc Van den Heede y Sir Robin Knox-Johnston

La primera circunnavegación había sucedido en 1519. El primer marino en dar una vuelta a la Tierra, en el marco de la expedición emprendida por el portugués Fernando de Magallanes, fue el español Juan Sebastián Elcano, hijo de pescadores, primogénito de nueve hermanos. Motivó la aventura de Magallanes la búsqueda de un paso para acceder desde el Atlántico al Pacífico buscando “la Ruta de las Especias”. No conocían el pingüino ni el guanaco, tampoco palmeras, araucarias o naranjos amargos. Financiadas por la Corona española, cinco embarcaciones partieron el 20 de septiembre de 1519 de Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz: la Trinidad, la San Antonio, la Concepción, la Santiago y la Victoria​, única en regresar. Después de haber explorado durante meses el litoral americano al sur del Brasil, la flota logró cruzar el estrecho de Magallanes el 21 de noviembre de 1520. En su travesía por el Pacífico, llegó a las islas Filipinas (llamadas así por Felipe II), donde, el 27 de abril de 1521, muere Fernando de Magallanes en la batalla de Mactán, luchando contra una tribu cebuana.

Pero los expedicionarios no se rinden. Continúan hasta las islas Molucas, “Islas de las Especias”, archipiélago de Indonesia, objetivo de su viaje. (Desde la isla de Java, en el siglo XV, los árabes introdujeron el islam en las Molucas, escenario de una guerra civil y religiosa en 1998 entre cristianos y musulmanes, con gran cantidad de muertos.) Y eligieron a Juan Sebastián Elcano para capitanear el regreso. Navegando hacia el Oeste por el Índico y dando la vuelta al África, la Victoria retornó el 6 de septiembre de 1522 (tres años de periplo) a la ciudad de Sanlúcar de Barrameda con sus especias. En recompensa, el emperador Carlos I de España y, a la vez, Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, “el César”, le concedió a Elcano una renta anual de 500 ducados y un escudo de armas con un globo terráqueo y la inscripción latina Primus circumdedisti me (“El primero me circundaste”). De los 239 hombres salidos de Sevilla al mando de Magallanes, a solo dieciocho les cupo la suerte de retornar a España con Elcano. Del 20 de septiembre de 2019 al 6 de septiembre de 2022, se celebrará esta gesta en Sanlúcar de Barrameda. Con exposiciones, conferencias y conciertos, un libro (Sanlúcar, la puerta de América), la inauguración del monumento Legua Cero. Genaro Cavestany ya en 1913 había querido conmemorar aquel viaje de Elcano.

Click para continuar leyendo esta nota publicada en la revista YACHTING Mundial #35.

Texto: Martín Rodrigo Villasante

Fotos: Getty Images

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