sábado, septiembre 19, 2020

Por Pablo Viola

Explicar lo sucedido en Southport implica hablar de dos rondas finales en una, de un volver a comenzar a partir de la penalidad tras la salida del 13, del carácter para olvidar lo sucedido hasta allí, de tener la fortaleza para pensar que la posibilidad de ganar todavía estaba latente. Así fue como Jordan Spieth logró el Open Championship, su tercer título major y su undécimo del PGA Tour en la semana previa a su aniversario número 24.

Fue una victoria en tres tiempos de Spieth. El dominio pleno de jueves a sábado, la mencionada vacilación del domingo y lo aplastante del cierre, con cinco bajo el par en ese último segmento de cinco hoyos, tras haber perdido por primera vez la punta ante Matt Kuchar, tras el bogey con sabor a birdie con el que concluyó un hoyo que comenzó a jugar más de media hora antes y en el que se demoró alrededor de 25 minutos antes de conectar su segundo impacto, el tercero a los efectos de la penalidad.

Fue un mano a mano como en 2016, claro que a diferencia de lo acontecido un año atrás con dos rondas magníficas de Stenson y Mickelson -que favorecieron al sueco en la definición-, ni Spieth, ni Kuchar salieron de la irregularidad y solo los favoreció una jornada apática de todos quienes los precedían en el juego. De hecho, al trasponer la mitad del recorrido, ninguno de los integrantes de los últimos cuatro grupos estaba bajo el par en la ronda final.

Esa primera mitad fue una verdadera pesadilla para Spieth. Bogeys en los hoyos 1, 3, 4 y 9, y apenas un birdie en el hoyo 5. El ganador del Travelers del PGA Tour un mes atrás, fallaba en aquello que lo distingue, el juego sobre el green. Ambos quedaron igualados en 8 bajo el par porque, más allá de lo acontecido, Kuchar tampoco lograba aprovechar la negativa jornada de su rival. Fueron apenas dos birdies para el ganador del US Amateur 1998 -en el 2 y en el 9- para neutralizar los bogeys en el 3 y 6.

La sorpresiva y bien temprana tarea del chino Haotong Li, con una tarjeta de 63, le permitió ascender del puesto 29º al 3º, para convertirse en líder en el clubhouse con 6 bajo el par. A medida que transcurría el día su score seguía vigente y se animó a salir al driving a calentar. Mientras tanto, los líderes retrocedían hacia ese score y los perseguidores no vulneraban el 4 menos.

Continuó siendo un juego de dos hasta el tee del 13, luego de tres pares por lado y esa salida desviada por la derecha que el propio Spieth declaró injugable. El texano debió retroceder para buscar un alivio en las cercanías de la zona de práctica, con un tiro absolutamente ciego. El resultado corta del green, aproach y putt para bogey. Un bogey que desde lo mental fue un birdie encubierto. En lugar de ir al tee del 14 dos o hasta tres golpes por detrás de Kuchar, tan solo quedó a uno de la punta.

Lo posterior está más cercano de la magia que del golf. Poder torcer el rumbo deportivo y mental es de prodigios, nada por lo que no haya pasado Spieth con menos de 24 años y mucho más de lo que debieron sortear muchos profesionales de dilatadas carreras. Fue una cuestión de tener fe y seguir creyendo hasta el final. ¿El inicio de la recuperación fue en el 14? No, el inicio fue en ese bogey del 13. No caben dudas.

Desde el tee del par 3 del 14, Spieth estuvo cerca del hoyo en uno y dejó la pelota prácticamente dada para birdie. Tras quedar igualado en el primer lugar, el texano metió un largo putt para águila con doble caída desde unos 15 metros en el par 5 del 15, le sacó uno de diferencia a Kuchar e hizo olvidar la existencia de un tercero en discordia con 6 menos. Ni McIlroy, Ni Cabrera Bello pudieron superar esa línea y compartieron la cuarta plaza en 5 bajo el par.

Envalentonado y con la confianza por las nubes, el vencedor firmó otros dos birdies para casi definir el asunto, tomando un margen de dos al tee del 18. Cuando la pelota aterrizó en el green final, el torneo quedó sentenciado. Par contra bogey, ganador contra segundo, tercer major contra una mejor oportunidad. Récords y más récords para un campeón que no deja de asombrar.

Un Jordan Spieth inigualable, talentoso, pero por sobre todas las cosas, humano. El mismo que reconoció a su caddie tras ganar en el discurso final como parte del secreto de este éxito. El segundo profesional con tres majors antes de cumplir los 24 años y a un solo paso del Grand Slam de carrera. Tan solo el PGA Championship lo separa de la gesta de los elegidos: Jack Nicklaus, Tiger Woods, Ben Hogan, Gary Player y Gene Sarazen. Un nuevo héroe asoma en el deporte mundial.

Clasificación final del Open Championship:

1-Jordan Spieth (USA) 65-69-65-69–268
2-Matt Kuchar (USA) 65-71-66-69–271
3-Haotong Li (CHN) 69-73-69-63–274
4-Rory McIlroy (NIR) 71-68-69-67–275
4-Rafael Cabrera Bello (ESP) 67-73-67-68–275
6-Matthew Southgate (ING) 72-72-67-65–276
6-Marc Leishman (AUS) 69-76-66-65–276
6-Alex Noren (SUE) 68-72-69-67–276
6-Branden Grace (SAF) 70-74-62-70–276
6-Brooks Koepka (USA) 65-72-68-71–276
11-Paul Casey (ING) 66-77-67-67–277
11-Chan Kim (COR) 72-68-67-70–277
11-Henrik Stenson (SUE) 69-73-65-70–277
14-Austin Connelly (CAN) 67-72-66-73–278
14-Hideki Matsuyama (JAP) 68-72-66-72–278

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