martes, diciembre 1, 2020

Por Pablo Viola: @pviola14

Comenzó el año para Juan Martín Del Potro y con él, la esperanza de volver a tomar protagonismo en los primeros puestos del ranking mundial. Tras un segundo semestre inolvidable en 2016, con victorias ante los mejores del mundo y la clara demostración de que su tenis está intacto, el tandilense se preparó a conciencia para encarar la nueva campaña.

En el inicio de 2017, Del Potro no cedió a la tentación de viajar a tierras australianas y ejecutó un plan para adquirir la base física necesaria para encarar el año. La decisión incluyó en su camino un torneo que tiene mucho significado en su carrera, Delray Beach, aquel del título en 2011, punto de partida del primer relanzamiento, y escenario de su vuelta en 2016, donde desde la nada misma, intentó jugarlo y alcanzó las semifinales.

Como sucede en todos los regresos, el tandilense fue de menor a mayor, con algo de inconstancia pero demostrando que es superior a jugadores de riesgo, como el propio sudafricano Kevin Anderson -a quien le ganó por sexta vez en seis duelos entre sí-, derrotándolo con un doble 6-4 que le permite aguardar a su próximo rival, el bosnio Damir Dzumhur. En el camino, de avanzar a cuartos, aparece su verdugo de 2016, Sam Querrey.

Actual número 42 del ránking mundial y ganador de 19 títulos ATP en su carrera -el último en Estocolmo en octubre de 2016-, Del Potro tiene pautados el torneo de México y posteriormente los Masters 1000 de Indian Wells y Miami. Todos sus pasos de inicio de temporada serán sobre canchas duras y en ellos, de tener correctas actuaciones, la posibilidad de poder catapultarse aún más arriba en el escalafón masculino.

Alejado del circuito durante más de tres temporadas en su carrera -si sumamos cada una de sus operaciones-, y más allá de tener que volver a luchar por integrarse al top ten en las situaciones mencionadas, Del Potro ha demostrado poseer las armas necesarias desde su condición técnica y mental para vencer a los mejores del mundo como ningún jugador del circuito las tiene, excepto en forma circunstancial.

Para el mejor jugador de la Argentina, este fue su primer partido oficial desde el último 27 de noviembre, aquel en el que diera vuelta el duelo ante el croata Marin Cilic -perdía dos sets a cero-, durante el cuarto punto de la serie final de la Copa Davis, previo a la consagración definitiva de la Argentina con el éxito de Federico Delbonis sobre Ivo Karlovic.

Esta victoria ante Anderson, apenas fue el primer paso en un 2017 con esperanzas sustentadas en su talento, en el vulnerable inicio de año de los dos mejores del mundo, Murray y Djokovic, en el relanzamiento de la propia historia del tenis con Federer y Nadal, y en la creencia de que su tenis definitivamente está en un nivel de excelencia para prevalecer ante esa categoría de jugadores.

Nada ha sido imposible en la carrera del ganador del US Open 2009 y en esta oportunidad el sueño puede llegar a plasmarse. Tras una transición con marcas elevadas como las de Río 2016, Copa Davis, título ATP y victorias ante los mejores del planeta, apenas estamos transitando el inicio de un año que puede marcar su resurrección definitiva y elevarlo a la cima del ranking mundial. ¿Suena pretencioso? Sí, nada que no pueda justificar la calidad del intérprete. A prepararse.

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