Guillermo Cañas: "cumpli mis sueños"

MIAMI.– Guillermo Cañas, el luchador, el que no da una por perdida, el de los mil retornos y de tardes heroicas, finalmen­te le dijo adiós al tenis profesional. Una despedi­da lejos de las lágrimas, lejos de la melancolía y lejos… de Buenos Aires.

El Masters 1000 de Miami fue el elegido por Willy (“con doble ‘l’ y con ‘y’ griega”, como suele aclarar) para ponerle un marco de cierta afinidad a su despedida. Tenis Mundial fue más allá, has­ta la intimidad de su casa, un rincón, el relax y 15 años de trayectoria. Después de más de una hora recorriendo los pasos de su historia, donde no faltaron sus triunfos, las lesiones y la Davis, empezó a hacerse de noche en Miami.

La presencia del mar, a esa altura, se hacía no­tar más por la brisa y la temperatura que por el susurro con el que pretendía mezclarse en la charla. Y una frase, sincera, con la que empe­zamos a hablar, seguía dando vueltas mientras encendía el auto que dejaría atrás el edificio de la avenida Brickell. “La verdad, no sé si podría haber llegado más arriba. Llegué adonde más pude.” Un Cañas au­téntico, ya retirado.

–¿Cuándo comenzaste a pensar en que se acercaba el fin de tu carrera?

–A comienzos de 2009 era algo latente por el insoportable dolor en la muñeca que no me deja­ba jugar tranquilo. En un momento estaba bien, al otro estaba mal. Todo ese año fue así, hasta que en Bastad me volvió el dolor; decidí hacer un nuevo intento en el US Open, pero no pude y ahí empezó a ser más seria la idea del retiro. (Cañas levantó una conferencia de prensa pro­gramada durante ese torneo para anunciar el lan­zamiento de su academia y su retiro. “No tengo nada definido y es mejor esperar”, dijo en ese momento sobre ambos temas).

–Entonces, 2009 fue algo así como un año de transición.

–Así es, una transición, porque yo sentía que es­taba muy cerca de retirarme, ya que todo depen­día más de mis manos que de mis ganas. Tuve esa molestia durante más de dos años y mi única opción para superarla y seguir compitiendo era operarme. Y yo tenía muy claro que no lo iba a hacer, que no me iba a operar. Y eso me llevó a desgastarme mentalmente.

–¿Por qué tardaste tanto en hacer ofi­cial tu retiro?

–Lo que pasa es que no me decidía, no tenía la certeza al ciento por ciento y no quería, después, volver atrás en mi determinación. Cuando jugué las exhibiciones a fin del año pasado, a pesar de probar una vez más, ya tenía casi todo definido, y lo concreté un par de semanas después.

–¿Por qué elegiste Miami para anunciarlo?

–No hubo nada especial. Lo dije acá porque que­ría dar un corte final en mi carrera y que todo el mundo se enterara y tenga claro lo que sucedía. Me hubiese gustado hacerlo en Buenos Aires, pero los tiempos se dieron de esta forma.

–¿Aquél pibe de 14 años que veía ingre­sar al club, bolsito al hombro, soñaba con esta carrera?

–Como soñar, uno sueña muchas cosas. Cuando no se conoce, se sueñan determinadas cosas que uno las va adaptando. Pero en este momento en que estoy dando un paso al costado, o adelante de una etapa de mi vida, puedo decir que tengo cumplidos muchos de los objetivos planeados y que fueron los que los movilizaron.

–¿Y con qué te quedaste por cumplir?

–Y, siempre hay algo que falta. Porque a me­dida que vas creciendo aparecen metas más grandes y siempre te quedan deseos. Aún a los más grandes les sucede. Pero la verdad es que estoy muy contento con lo que mi carrera me dio. Creo que lo que conseguí fue con mucho esfuerzo y con una entre­ga del cien por cien, eso es lo que me de­ja muy tranquilo. Tuve una carrera muy buena y con muchos logros que hoy puedo estar disfrutando.

–Recién dudabas si éste era un paso adelante o al costado, ¿dejás al tenis con felicidad?

–Sí, lo hago con felicidad. De lo contrario, no estaría de esta manera.

–Se te nota muy tranquilo.

–Lo que sucede es que creo que esto lo hago con inteligencia, lo analicé bien y no me apuré para tomar la decisión a pesar de algunas presiones. Cuando lo dije, estaba seguro ciento por ciento de que era el momento para hacerlo. Una deci­sión acertada, en este sentido, es que me da la tranquilidad de encarar otras cosas de la mejor manera posible y dejar ya una etapa de mi vida atrás, para empezar otra nueva con la academia.

–Ahora te vas a dedicar a la enseñanza. Contame un poco el proyecto.

–Con mi socio y amigo Martín García abrimos hace unos meses, una academia en el Crandon Park (Cañas Tennis Academy), lo que considero que es mi base y mi futuro. El complejo cuenta con 26 canchas, de las que nosotros utilizamos 5 o 6 diariamente. Hay que decir que Key Biscay­ne es muy lindo, pero complicado por la movili­dad, por eso estamos evaluando la posibilidad de establecernos más cerca del centro de Miami. En cuanto a los chicos, nuestro enfoque está centra­do en aquellos que cuenten entre 12 y 14 años y que tengan ganas de competir. Básicamente, queremos tener un grupo selecto, de no más de 35 chicos, porque pretendemos darle dedicación a cada uno de ellos.

–Mirando atrás un poco, y teniendo en cuenta tu trabajo en la academia, ¿qué les harías hacer a los chicos que vos hayas he­cho y qué les harías evitar?

–Hay muchas cosas que me hicieron crecer de una manera que, visto a la distancia y en el momento, fueron muy duras. Ésas trataría de evitárselas. Creo que lo más sensato que pensamos con Mar­tín García es evitarles los momentos difíciles que pasamos cuando éramos chicos, a los 16 años, en Europa y casi sin un peso. O, de la mano de eso, que entiendan que tenía que hacerlo para poder llegar. Pero en mi mentalidad, hoy, trato de ponerme al lado de ellos y comunicarles nues­tras vivencias, muy importantes, buscando que eviten cometer esos errores. O que no los come­tan tantas veces seguidas. Hay que entender que hay cosas que les van a seguir pasando por más que uno los aconseje. Nosotros no les exigimos que hagan algo, les enseñamos qué es lo que tie­nen que hacer, porque estamos todos buscando lo mejor para ellos.

 

                          Leé el texto completo en la edición Nº 24 de Tenis Mundial