Facundo Argüello

Esfuerzo y una dedicación no exenta de sufrimiento parece ser el secreto de la consagración entre los juniors y más aún en la Argentina, donde los tenistas se acostumbran desde muy pequeños a vivir en lu­gares muy alejados y por un largo lapso de tiempo.

Ese secreto tan bien conservado por los tenis­tas locales comienza a forjarse en muchos casos en centros de tenis o academias diseminadas por todo el país. En la vida de Facundo Argüello, la escuela de tenis de General Paz Juniors fue parte fundamental en el inicio de sus sueños de cam­peón y como él mismo se encarga de decir, el sus­tento de la pasión con la que encaró el deporte.

“Toda mi familia jugaba al tenis y comencé en (General Paz) Juniors desde muy chico, era mi casa prácticamente. Me gustaba mucho, casi que nací con una raqueta en la mano y mi abuelo también me alentaba para que jugara. Me la pa­saba pegándole a la pelota todo el día”.

“En el club me inicié en la escuelita, donde todos me decían que era muy talentoso y les gus­taba mucho como jugaba. Pase por varios profe­sores desde mis inicios pero puedo decir que José Lezcano fue quien me descubrió. Entrené con él hasta que surgió lo de Villa María”.

 

LA VIDA POR EL TENIS

Lo de Villa María es el Sport Social Club, el lu­gar en el que enseñan Marcelo Ingaramo y Car­los Ronco a unos 100 kilómetros de la ciudad y donde Facundo se mudó siendo muy pequeño, algo que lo hizo sufrir, más allá de estar forjándo­

se un futuro en el deporte que tanto lo apasiona.

“Fue a los 12 años donde se me presentó esta opor­tunidad. Me ofrecieron un sponsor en Villa María, con Ingaramo y Ronco y desde ese momento comen­cé a entrenar con ellos, siendo ese también el lugar en el que vivía. Jugué selectivos, provinciales y naciona­les, me fue muy bien en esa época hasta menores”.

“El club tiene muy buenas instalaciones, pero a los 13 años estaba viviendo sólo, porque la mayoría de quienes entrenaban eran más grandes y alquila­ban algo en los alrededores. Me costó muchísimo a pesar de estar a sólo 100 kilómetros de casa había noches en las cuales me la pasaba llorando. De vez en cuando hasta me inventaba una enfermedad pa­ra volver a mi casa por algunos días”.

 

VIDA SACRIFICADA

Proveniente del seno de una familia de clase me­dia, con su padre trabajador de OSECAC y su madre por esos años profesora de tenis, la vida no fue sen­cilla para esta juvenil esperanza del tenis argentino. Sin embargo, él se fue abriendo camino paso a paso.

“Había mucha competencia en ese nivel a mi edad. En 12 y 14 mucho no jugué. Sí ganamos el Sudame­ricano en Chile en el que estuvimos con Agustín (Ve­lotti) y Mazziotti, un jugador que se retiró el año úl­timo. Jugaba los G1, G2 o alguna etapa de COSAT en Argentina pero nada más. A los 15 años logré mi primer punto de ATP y eso fue lo que definitivamen­te me abrió las puertas para recibir más apoyo”.

Ese apoyo llegó vía la Asociación Argentina de Tenis, quien armó un grupo de cabecera con Co­llarini y el propio Velotti, quienes a principio de 2009 comenzaron a justificar la inversión realizada en ellos. La Copa Graiman en Ecuador fue su pri­mer título internacional sub 18, pero la consagra­ción llegó en un torneo con singular importancia para el tenis argentino, el Trofeo Bonfiglio. A partir de allí, las expectativas crecieron y en este 2010 los títulos se sucedieron.

“Hice un clic durante este último año y medio que me habían dicho que tenía que hacer. Me lo propuse, estuve entrenando muy bien día a día y poniéndole garra como si fuera cada uno de ellos una final. También me hizo muy bien el trabajo con el psicólogo. Gané en Mar del Plata, los Odes­ur y la etapa de los Futures en Highland. Ahora tengo que evolucionar en la táctica en los partidos. Saber jugar los puntos y cuando pueda cerrarlos en la red. Muchas veces por sentirme cómodo en el fondo de la cancha no aprovecho las oportunida­des de terminar los puntos más rápido”.

Claro que este esfuerzo en los entrenamientos está acompañado de planteos en forma de objetivo respecto de la temporada a la cual todavía le resta un semestre para culminar. “Un sueño es que me vaya bien en los torneos de Grand Slam junior de este año y tratar de hacer lo mejor posible en el circuito profesional para sumar puntos y tener la chance de jugar algunos challengers. No importa que me va­ya mal en esos torneos. Quiero estar metido en ese nivel para que me conozcan.

 

                        Leé el texto completo en la edición Nº 24 de Tenis Mundial