viernes, octubre 15, 2021

La franquicia argentina conquistó de manera aplastante el primer certamen profesional del continente, la Superliga Americana, con Sebastián Cancelliere en un nivel superlativo y un buen número de jóvenes con futuro en los Pumas. Primer paso positivo de un certamen que necesita cambiar para evolucionar.

Por Alejo Miranda

Jaguares XV estaba llamado a conquistar la Superliga Americana de Rugby (SLAR). La aglomeración de los mejores jugadores de los clubes de la Argentina, la única potencia del continente, era motivo más que suficiente. No fue sorpresa ver a los dirigidos por Carlos Ignacio Fernández Lobbe festejando en lo más alto del podio. Esto no le quita valor al logro, al contrario. Se cumplieron todos los objetivos y, en todo caso, la abrumadora superioridad que exhibió el equipo argentino sí es digna de remarcarse.

Desde la goleada en el debut ante Cafeteros Pro hasta el exigido triunfo en la final contra Peñarol, Jaguares XV dejó en claro que estaba en otra dimensión. Que la Superliga Americana le quedaba chica. Que el rugby argentino está dos pasos arriba del resto del continente. Datos fácticos que no invalidan en nada lo que fue el primer certamen profesional de Sudamérica (después de la truncada primera edición de 2020 por la irrupción del coronavirus), aunque sí advierten sobre cambios que es menester introducir de cara a futuras ediciones si es que se pretende que el certamen sea sustentable.

Mirando hacia adentro, el rugby argentino tiene mucho para rescatar más allá de la copa. Lo más importante fue la experiencia que adquirió un grupo grande de jugadores jóvenes (promedio 22,7 años) que daba su primer paso en el profesionalismo. Los más destacados: Juan Martín González, Joaquín Oviedo, Federico Wegrzyn y Martín Vaca. Futuros Pumas en el corto plazo. También sobresalieron otros que quizás necesiten más rodaje o tienen el puesto cubierto pero están en la consideración de Mario Ledesma: Tomás Albornoz, Francisco Minervino, Ignacio Ruiz, Rodrigo Fernández Cirado, Juan Pablo Castro, Agustín Segura, Bautista Daireaux.

La Super Liga Americana de Rugby, Estadio Elias Figueroa, Valparaiso, Chile.

Además, sirvió para mantener en actividad a otros que, luego del desmembramiento del Super Rugby, quedaron a la deriva: Felipe Ezcurra, Francisco Gorrissen, Santiago Chocobares hasta que se fue a Toulouse, Juan Pablo Zeiss y Joel Sclavi. Entre ellos cabe incluir a Sebastián Cancelliere, pero se reserva un párrafo aparte para él debido a su brillante performance. El wing de Hindú jugó en un nivel superlativo, marcándoles el camino a sus compañeros. Un verdadero ejemplo de perseverancia y profesionalismo de un jugador distinto que busca revancha luego de haberse quedado afuera de Japón 2019 y de no haber jugado un minuto en el Tri-Nations 2020 pese a integrar la delegación Puma. Apoyó 14 tries en nueve partidos y fue distinguido como el mejor jugador del certamen en una de las decisiones más fáciles de tomar en la historia del deporte.

En cuanto a la parte puramente rugbística, cabe dividir el certamen de Jaguares XV en dos: de un lado, los primeros siete partidos, en los que directamente abusó de sus rivales y pudo desplegar su juego dinámico, agresivo y contundente durante prácticamente los 80 minutos de cada juego; del otro, los últimos cuatro, en los que los rivales (Olimpia y Peñarol por duplicado) lo complicaron con buena defensa, formaciones fijas y orden, y llevaron a los argentinos a salirse del foco más de la cuenta, aunque nunca lo suficiente como para poner en jaque el resultado.

Respecto del certamen en sí, lo primero que cabe destacar es que, en medio de una de las regiones más azotadas por la pandemia, el torneo se haya desarrollado sin sobresaltos de principio a fin, excepto por algunos cambios de sedes y reprogramaciones que no llegan a empañarlo. La primera versión de la Superliga Americana, entonces, puede considerarse exitosa. Esto, no obstante, entraña el riesgo de nublar la visión de cara al futuro. El desarrollo del rugby en la región es el objetivo primordial, y para que esto se traduzca en hechos todavía falta un largo camino. Colombia dio un primer paso fundamental, Brasil y Paraguay avanzaron tímidamente, Chile y Uruguay ratificaron su buen presente detrás de la Argentina.

Pero para que la liga sea competitiva y, en consecuencia, atractiva y autosustentable, todavía falta un mundo. La dispersión de jugadores argentinos en el resto de los equipos, con mayor o menor injerencia (Olimpia y Cafeteros tuvieron mayoría, el resto apenas unos refuerzos) le sirve a la región tanto como a estos jugadores en una etapa inicial, pero no parece sostenible en el largo plazo. Lo más inquietante, no obstante, es la abrumadora superioridad del combinado argentino. Sin suspenso, sin emoción, cualquier competencia pierde atractivo.

Una buena forma de atenuar esta incidencia sin alterar el resto de los objetivos es incorporar un segundo equipo argentino, de manera de que su superioridad se diluya un poco. Además, si se lograra generar algún tipo de rivalidad entre estos equipos (por ejemplo, Capital vs. Interior y hasta un Peñarol vs. Nacional con un segundo equipo uruguayo como era la idea iniciática), se ganaría también en atracción de espectadores, algo que será fundamental cuando se acabe la pandemia y se necesite que concurra público a los estadios.

Jaguares XV cumplió y superó las expectativas. La Superliga dio un primer paso positivo. Una buena piedra sobre la que construir. Todavía queda un largo camino.

Fotos: Gaspafotos/SLAR y Jaguares

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