miércoles, junio 16, 2021

Jugó los últimos 36 hoyos de manera brillante y se quedó con el título que le faltaba: major, FedEx Cup, WGC y ahora éste en TPC Sawgrass.

Por Alejo Miranda

De golpe, la vida perfecta del chico perfecto dio un vuelco. En dos meses, Justin Thomas atravesó más sinsabores que en sus jóvenes 27 años previos. En The Players Championship, demostró que maduró. Ya no es un chico, ya no es la promesa que todos esperan ver al final de su carrera en el Olimpo del golf. Justin Thomas Maduró.

En enero, en plena disputa del Sentry Tournament of Champions en Hawaii se insultó a sí mismo utilizando un improperio homofóbico, lo que le costó el rechazo generalizado y la baja de uno de sus principales patrocinadores, Ralph Lauren Corporation. Un mes atrás, sufrió la perdida de su abuelo Paul Thomas, ex golfista profesional y gran influencia en su carrera. Más recientemente, vio como su amigo y mentor Tiger Woods sufría un accidente automovilístico que bien podría terminar con su carrera. Estuvo lejos de la punta en el comienzo de 2020.

Justin Thomas en la ronda final de THE PLAYERS Championship, en TPC Sawgrass, marzo de 2021 Ph: Mike Ehrmann/Getty Images

Todo eso quedó atrás de un plumazo con la magnífica conquista de The Players Championship. Una arremetida final de 132 golpes para los últimos 36 hoyos (71-71-64-68), incluida una racha de birdie-birdie-águila-birdie entre los hoyos 9 y 12 en la vuelta final para dejar atrás a Lee Westwood y Bryson DeChambeau y luego imponerse con una compostura inmutable.

Con la victoria en el denominado quinto major, uno de los certámenes preferidos por los profesionales en el impactante TPC Sawgrass, Thomas se convirtió en el segundo jugador en ganar un major (el PGA Championship de 2017), The Players Championship y 10 títulos del PGA Tour (ayer llegó a 14) antes de los 28 años. Además, se llevó un cheque de 2,7 millones de dólares.

El primero había sido Tiger Woods, quien le guarda un aprecio especial a Thomas. “Parte de mí desea que hubiera estado acá, así se lo podría refregar en la cara”, bromeó el campeón. “Es un triunfo muy especial. Un trofeo que quería ganar. Traté de mantener la paciencia, ponerme en posición de ganar y aferrarme a ello.”

Thomas maduró. “Fueron dos meses difíciles. Perder a mi abuelo fue terrible, situaciones fuera del campo de golf, y encima no estaba jugando nada bien. Me demandó mucho mentalmente. Sabía que tenía que superarlo si quería volver a ganar. Es enorme haber ganado esta semana, un torneo tan importante, de nuevo con público, lo que es un desafío mental, físico y emocional. Estoy orgulloso de mí mismo.”

El certamen contó con la mayor asistencia de público habilitado desde que, exactamente un año atrás, el Players Championship se suspendiera en pleno desarrollo por la explosión de coronavirus que paralizó el golf por tres meses. Entre los 10.000 espectadores (25% de lo normal) estaban sus padres Jani y Mike Thomas, también ex golfista profesional. “Mi familia ha sido un sostén fundamental. Este juego te puede hacer sentir que estás en un agujero negro cuando en realidad no lo estás, y es muy importante tener ese sostén cuando uno está en un lugar oscuro”.

Ph: Sam Greenwood/Getty Images

La definición parecía estar reservada a Lee Westwood y Bryson DeChambeau, que salieron en el último grupo luego de dirimir el Arnorld Palmer Invitational siete días antes. Sin embargo, los dos empezaron nerviosos. El inglés cortó una racha de 45 hoyos seguidos sin bogeys en el 2 y el norteamericano hizo un socket en el 4 que le costó un doble-bogey; firmó 71 terminó igualado en la tercera posición con Brian Harman (-12) .

Después de esa gran seguidilla del 9 al 12, Thomas hizo bogey el 14 (tres putts) y minutos después Westwood lo igualó en la cima con un birdie en el mismo hoyo. No obstante, recuperó la punta en el par-5 del 16 y se aseguró el título cuando el inglés subió el par-3 del icónico green-isla del 17.

En un momento en que hay infinidad de jugadores con gran capacidad y chances de alzarse con un título grande, hay un puñado de nombres que no pueden omitirse cada vez que se apuesta por el ganador: Dustin Johnson, Bryson DeChambeau, Brooks Koepka, acaso Rory McIlroy. Justin Thomas ya estaba en esa lista, es cierto. Ahora busca su lugar en la historia.

Nota publicada en la revista GOLF Mundial 61

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