viernes, octubre 15, 2021

Los menores de 30 se apoderaron del Miami Open, el certamen disputado en Dolphins Stadium, que contó con una acotada asistencia de público. Daniil Medvedev, Andrey Rublev, Stefanos Tsitsipas, Jannick Sinner, Petr Korda y el campeón Hubert Hurkacz, los protagonistas.

Por Enrique Cano

MIAMI, Estados Unidos.- ¿Será el momento del recambio? ¿Habrá que ir acostumbrándose a que, de aquí a dos años, éstos sean los nuevos dominadores del circuito internacional?

Poco demostrativos, con menos carisma, pero con mucho tenis, los jóvenes se apoderaron del primer Masters 1000 de la temporada. El Miami Open, un torneo espectral y con escaso público, mostró el recambio del tenis y quiénes son los que asoman como nuevos animadores del circuito profesional.

Los aspirantes a “estrella” internacional aprovecharon muy bien las ausencias de Djokovic, Nadal y Federer (todos mayores de 30 años) y sólo uno que superaba esa edad pudo filtrarse hasta las semifinales del torneo. Dando una gran sorpresa, Roberto Bautista Agut derrotaba en cuartos de final a (1) Daniil Medvedev, pero encontró el stop en la raqueta del jovencito italiano Jannik Sinner.

El polaco Hubert Hurkacz

La poca capacidad máxima autorizada por las autoridades sanitarias -no más de 500 personas- hizo del certamen, casi un torneo exclusivo, por ello quedó sin utilizar el estadio de los Dolphins y el Grandstand, con pocas butacas ocupadas, se convirtió en el escenario más importante. Lamentablemente, no hubo espacio para los argentinos en esa cancha.

Nadia Podoroska, la única representante en el cuadro femenino, tuvo un debut auspicioso, pero no muy lucido. Derrotó a la egipcia Sherif cediendo sólo 4 games, la misma cantidad de juegos que luego ganaría en su match frente a Alexandrova, confirmando lo sucedido en el primer match.

Entre los varones -todos aparecieron por la parte baja del cuadro-, el que más cerca estuvo de una victoria en el arranque del torneo fue Federico Coria, quien llevó al tercer set a Marin Cilic, para luego despedirse ante la versión más precisa del croata. Delbonis, por su parte, desperdició una buena oportunidad de quedarse con el primer set, durante el tie break con el que se definió ese parcial. Una chance que no le daría Jordan Thompson (AUS), en el segundo.

Luego llegaría el turno de Peque Schwartzman, quien partió desde segunda ronda, dejando en el camino, con mucha autoridad al japonés Uchiyama (63/63), primero, y al francés Mannarino (61/64), después. Pero en octavos se encontró con la versión Siglo XXI de Petr Korda, el recordado “Pájaro Loco”, campeón de Australia 1998. A su hijo Sebastian (20 años), de juego rápido, muy adaptado al cemento, pareció sobrarle una marcha, sobre el juego del argentino. Sin embargo, Diego supo cómo llevarlas las cosas hasta el duodécimo juego del tercer set. El tenis latinoamericano se quedaba sin representantes.

Las sorpresas se fueron dando por decantación. La más llamativa fue la llegada de los más jóvenes a los octavos de final, en el cuadro de varones, en donde 9 de los 16 tenían 24 años o menos y sólo 3 eran cercanos o superaban los 30 años. Pero a la final llegaron los menos pensados, cuando se suponía que podrían estar Medvedev, Tsitsipas, Zverev o Rublev, aparecieron Hurkacz y Sinner.

En una definición con más viento que público, los nervios y la fuerte brisa dominaron la escena y parecieron impactar más en el joven italiano, de tan solo 19 años, quien se dejó superar por el escenario. Y el polaco se convirtió en un campeón inédito para el torneo y se alzó con su primer título de Masters 1000.

La canadiense Bianca Andreescu

AB/BA, final femenina

Tanto la australiana Ashleigh Barty, como la canadiense Bianca Andreescu, estuvieron inactivas desde el inicio de la pandemia, sin embargo, a la hora de disputar el Miami Open parecieron recuperar su mejor tenis para enfrentarse por el título.

Entre las mujeres no hubo tantas sorpresas ni variantes sobre lo que vienen demostrando en las últimas temporadas. Tal vez, la más llamativa por el resultado y la vencedora haya sido la derrota de la japonesa Naomi Osaka a manos de Maria Sakkari (GRE). O tal vez la definición del certamen femenino, culminada antes de tiempo por la lesión de Andreescu, en otra jornada ventosa, en la que Barty revalidó el título conseguido en la última edición del Miami Open, en la única oportunidad, hasta el momento, en que se utilizó el Hard Rock Stadium: 2019.

El Miami Open tuvo dos finales sin antecedentes previos. La corta edad de los contendientes y la pandemia impidieron que se enfrentaran en alguna ocasión anterior. El Masters 1000 de La Florida cumplió el cometido de disputarse, aún a pérdida. Hay que tener en cuenta que el 24 de diciembre de 2020 el torneo estuvo cancelado, aunque no oficialmente, y que las solicitudes para asistir al certamen recién estuvieron disponibles tres semanas antes de su realización.

Fotos: Peter Staples

Nota publicada en la revista TENIS Mundial 76

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