viernes, octubre 15, 2021

El azar favoreció a los Pumas en el sorteo, ya que en el grupo tendrá como rivales a Inglaterra, Japón y al ganador de la eliminatoria de Oceanía y el segundo de América. El debut será ante la Rosa, el 9 de septiembre en Marsella.

Por Alejo Miranda

Cuando se acababa el fin del año, el azar determinó que los Pumas tuvieran un grupo accesible en Francia 2023. A fines de febrero fue la mano invisible del mercado y de World Rugby las que, además, le proporcionaron un fixture favorable.

Con Inglaterra como equipo más duro del grupo como primer rival y con Japón, el equipo a vencer, en el último, quedó conformado el cronograma de partidos para la Argentina en el próximo Mundial. El ganador de la eliminatoria de Oceanía (Samoa o Tonga) y el segundo de América (Estados Unidos, Canadá o Uruguay) completan el Grupo D.

El  cronograma de partidos que se hizo a dedo con el foco puesto en el negocio, como lo demuestra el hecho de que Francia y Nueva Zelanda jugarán el partido inaugural, el viernes 8 de septiembre en el Stade de France de París.

Condenados al tercer bolillero por su ranking de enero (10º), los Pumas enfrentaban un sorteo con todas las matemáticas en contra como para caer, otra vez, en el grupo de la muerte. No obstante, al contrario de lo que ocurre cada cuatro años, el azar le jugó a favor al seleccionado argentino.

Los Pumas iniciarán su camino con el partido más difícil del grupo, ante Inglaterra. Los fanáticos ya pueden ir haciendo planes para estar el sábado 9 de septiembre en el Stade Vélodrome de Marsella.

En su segunda presentación, los Pumas se enfrentarán al ganador de la eliminatoria de Oceanía el viernes 22, en el Stade Geoffroy Guichard de Saint-Étienne; el rival será Samoa o Tonga. Ocho días más tarde, el sábado 30, se mudarán a Nantes para enfrentarse al segundo de la eliminatoria americana, que seguramente se dirimirá entre Estados Unidos, Uruguay o Canadá, en el Stade de la Beaujoire. Finalmente, el cierre del grupo y posiblemente con la clasificación a cuartos de final en juego, se enfrentarán a Japón, también en Nantes.

Los dos primeros de cada zona se clasifican a cuartos de final. En su historia, los Pumas lo lograron en cuatro oportunidades: en Gales 1999, luego de terminar terceros en su zona y pasar un playoff ante Irlanda; en Francia 2007, donde finalizaron terceros, en Nueva Zelanda 2011, donde cayeron en cuartos de final ante el local, y en Inglaterra 2015, cuando fueron cuartos.

Para este certamen, en procura de preservar el bienestar de los jugadores, World Rugby introdujo algunas modificaciones respecto a cómo se venía jugando el certamen. Dispuso un mínimo de cinco días de descanso entre partidos para todos los equipos, lo que afectaba principalmente a los que no estaban entre los dos cabeza de serie. De esta forma, la duración de la zona de grupos se extendió una semana y el Mundial pasó a tener una duración de 51 días.

Empezar jugando ante Inglaterra le permite a los argentinos enfocar toda la preparación previa apuntando a ese partido. Con el valor extra, al contrario de lo que ocurrió en el último Mundial, de que una derrota no es determinante. En Japón 2019, los Pumas jugaron con Francia un partido decisivo. La derrota los condenó, ya que más tarde vino el cruce con Inglaterra (39-10) que sentenció la eliminación.

La importancia del partido con Inglaterra tendrá incidencia en las posibilidades de los Pumas de avanzar más allá de cuartos de final. De ganar ese duelo, no sólo prácticamente garantizan la clasificación a la fase de eliminación directa (sería ilógico luego perder alguno de los siguientes partidos si esto ocurre), sino que facilitan el camino a semifinales. Primero, porque el ganador del Grupo D se enfrenta al segundo del Grupo C, que seguramente dirimirán entre Australia, Gales y Fiji; de salir segundos se enfrentarán al primero. En cualquier caso, los Pumas volverían al Stade Vélodrome. Con una diferencia: salir primeros otorga un día más de descanso.

Esto es clave porque el último partido del grupo es ante Japón, cuartofinalista en el Mundial 2019, que demandará una exigencia extra si además conlleva la presión de tener que ganar para seguir con vida. De salir segundos, sólo habrá seis días entre el duelo ante los nipones y el partido de cuartos. Para eso falta mucho. Por el momento, vale la pena empezar a hacer cuentas para estar el 9 de septiembre en Marsella.

Nota publicada en la revista TRY Mundial 58.

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